Murallas ciclópeas
Ibros, uno de los pueblos más antiguos de la provincia, se halla situado en el costado derecho de la Loma de Úbeda. Su origen ibérico queda constatado por las murallas ciclópeas, compuestas por enormes sillares de casi cuatro metros de longitud y más de metro y medio de espesor, perfectamente ensamblados, comparadas por Manuel de Góngora en su trabajo “Antigüedades Prehistóricas de España”, de 1868, con las construcciones de Boecia, Samos y Micenas; declaradas Monumento Nacional en 1931, fueron restauradas, tras años de abandono y deterioro, en 1987, por la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía, siendo su titular Gabriel Ureña, con un complejo proyecto que implicaba la adquisición y saneamiento de inmuebles anejos.
Iglesia de San Pedro y San Pablo
Conjuntamente con la fortaleza ibérica destaca por su grandiosidad la iglesia parroquial de San Pedro y San Pablo, que se levanta casi exenta en la plaza del Ayuntamiento. Su planta, trazada en el siglo XVI, presenta una única nave que se cubre con bóveda de medio cañón con arcos fajones que descansan sobre pilastras, acoge en sus laterales siete capillas-hornacinas, mientras que su presbiterio, de testero plano, al que se accede por un arco toral, cuenta con una bóveda ovalada rectangular cuyas pechinas están decoradas con evangelistas y motivos vegetales. A los pies se sitúan la torre y el coro, que se encuentra en alto, con viga de madera que apoya en dos zapatas que se sostienen sobre columnas renacentistas.
A finales del siglo XVI el obispo Sarmiento nombró a Sebastián de Solís “Visitador y Veedor General de Obras para las iglesias del Obispado”, y es probable que éste fuera el autor del retablo al que hace mención Ximena Jurado, aunque el que actualmente se conserva es barroco, de finales del siglo XVII, aunque dorado en el XVIII por los maestros Manuel Pancorbo y Antonio Clavijo. Se estructura en un solo piso de tres calles –separadas por columnas salomónicas– y ático en el cuerpo central, y fue sufragado por un rico ibreño afincado en Guatemala, Pablo López de Arcos.
En su exterior, de impactante volumetría, destaca la torre: ubicada en el lado de la Epístola, de base cuadrangular, con tres cuerpos separados por cornisas, campanario octogonal con esquinas achaflanadas que acogen jarrones de piedra y terminada en prisma octogonal en el que se inserta un octaedro. También resulta interesante la portada manierista, construida en sillería, conformada por arco de.medio punto, con dovelas trapezoidales decoradas con rombos y ménsula de acanto en la clave, sobre impostas, flanqueado por columnas acanaladas con capiteles compuestos, cuyo conjunto culmina en entablamento, flameros, frontón triangular con hornacina para la imagen de San Pedro y cartela con cruz.
Otros monumentos
Entre los edificios que también son dignos de mención, se cuentan la casa parroquial, de finales del siglo XVIII, que conserva en su patio una imagen barroca que representa a la Virgen, sobre un pedestal decorado con placas de rombos, y mutilados los brazos; el Ayuntamiento, levantado en 1948, con dos cuerpos –el alto con balcón corrido–, cámara y torrecilla del reloj con espadaña; la Fuente del Paraíso, en piedra, con el escudo de la villa con columna central coronada que separa un castillo de un león; y un número considerable de viviendas representativas de la arquitectura vernácula, normalmente con dos pisos y cámara, balcón central de forja, adornos de hierro colado, huecos asimétricos y aleros de doble teja.
Ayuntamiento de Ibros

Este proyecto ha sido incentivado por la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa de la Junta de Andalucía. ORDEN 9 de mayo de 2006.